miércoles, 24 de febrero de 2010

Los retos de la Universidad contemporánea y la Sociedad del conocimiento.


La educación universitaria, desde sus orígenes, tiene entre sus cometidos la creación, transmisión y difusión del conocimiento. Si el conocimiento, como vimos antes, ocupa hoy día un lugar central en los procesos que configuran la sociedad contemporánea, las instituciones que trabajan con y sobre el conocimiento participan también de esa centralidad. Esta consideración ha llevado a un nuevo análisis de las relaciones entre las instituciones de educación superior y la sociedad y a fortalecer la relevancia del papel estratégico de la educación superior”.

“Hoy día, más que nunca antes en la historia de la humanidad, la riqueza o pobreza de las naciones dependen de la calidad de la educación superior”. Malcolm Gillis, Presidente de Rice University, citado en el informe del “Task Force on Higher Education and Sociefy”

Dado el alcance y el ritmo de las transformaciones, la sociedad cada vez tiende más a fundarse en el conocimiento, razón de que la educación superior y la investigación formen hoy en día parte fundamental el desarrollo cultural, socioeconómico y ecológicamente sostenible de los individuos, las comunidades y las naciones. Por consiguiente, y dado que tiene que hacer frente a imponentes desafíos, la propia educación superior ha de emprender la transformación y la renovación más radicales que jamás haya tenido por delante, de forma que la sociedad contemporánea, que en la actualidad vive una profunda crisis de valores, pueda trascender las consideraciones meramente económicas y asumir dimensiones de moralidad y espiritualidad más arraigadas“.

El análisis de las relaciones universidad / sociedad es uno de los temas principales en la agenda de los estudios sobre la educación superior. Sin duda, la universidad debe involucrarse más en los procesos sociales, económicos y culturales, pero conservando las características que la distinguen en tanto que academia.

La relación entre universidad y sociedad no es una relación de exterioridad, no podemos considerar a la universidad como una entidad independiente que debe encontrar mecanismos o instrumentos para relacionarse con la sociedad. Por el contrario, la universidad es una institución social y, como tal, expresa de manera determinada la estructura y el modo de funcionamiento de la sociedad como un todo. Tanto es así que, en el interior de la institución universitaria, encontramos la presencia de opiniones, actitudes y proyectos en conflicto que son expresivos de las divisiones y contradicciones de la sociedad como un todo. Una universidad enclaustrada expresa la manera en que una sociedad determinada concibe el saber; una universidad militante expresa la manera en que una parte de una sociedad determinada pretende que el saber esté al servicio de determinadas políticas.

La educación superior es un fenómeno de gran complejidad, cuyo análisis requiere instrumentos que superen los enfoques puramente económicos o parciales y tengan presente la necesidad de encontrar puntos de equilibrio entre las necesidades del sector productivo y de la economía, las necesidades de la sociedad en su conjunto y las no menos importantes necesidades del individuo como ser humano, todo dentro de un determinado contexto histórico, social y cultural

Según el concepto de pertinencia social que surge de las consultas regionales y trabajos preparatorios de la Conferencia Mundial sobre la educación superior, que subrayan la relación dialéctica que debe existe entre la Sociedad y la Educación Superior. La “Declaración Mundial sobre la fundación Swerior en el Siglo XXl: Visión Y Acción”, incluyó los siguientes conceptos en relación con la pertinencia, que reflejan la complejidad y amplitud del tema de los cometidos sociales de la educación superior contemporánea:

a) ”La pertinencia de la educación superior debe evaluarse en función de la educuación entre lo que la sociedad espera de las instituciones y lo que éstas hacen. Ello requiere normas éticas, imparcialidad política, capacidad crítica y, al mismo tiempo, una mejor articulación con los problemas de la sociedad y del mundo del trabajo, fundando las orientaciones a largo plazo en objetivos y necesidades sociales, comprendidos el respeto de las culturas y la protección del medio ambiente. El objetivo es facilitar el acceso a una educación general amplia, y también a una educación especializada y para determinadas carreras, a menudo interdisciplinarias, centradas en las competencias y aptitudes, pues ambas preparan a los individuos para vivir en situaciones diversas y poder cambiar de actividad.

b) La educación superior debe reforzar sus funciones de servicio a la sociedad , y más concretamente sus actividades encaminadas a erradicar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el analfabetismo, el hambre, el deterioro del medio ambiente y las enfermedades, principalmente mediante un planteamiento interdisciplinario y transdisciplinario para analizar los problemas y las cuestiones planteados. ’

c) La educación superior debe aumentar su contribución al desarrollo del conjunto del sistema educativo, sobre todo mejorando la formación del personal docente, la elaboración de los planes de estudio y la investigación sobre la educación

d) En última instancia, la educación superior debería apuntar a crear una nueva sociedad no violenta y de la que esté excluida la explotación, sociedad formada por personas muy cultas, motivadas e integradas, movidas por el amor hacia la humanidad y guiadas por la sabiduría.”

miércoles, 17 de febrero de 2010

Economía del conocimiento: aspectos relacionados a la sociedad del conocimiento

Es de vital importancia dar un nuevo modelo económico-productivo en el cual el factor más importante no sea ya la disponibilidad de capital, mano de obra, materias primas o energía, sino el uso intensivo del conocimiento y la información.

Las ventajas comparativas dependen cada vez más del uso competitivo del conocimiento y de las innovaciones tecnológicas. Esta centralidad hace del conocimiento un pilar fundamental de la riqueza y el poder de las naciones pero, a la vez, estimula la tendencia a su consideración como simple mercancía, sujeta a las reglas del mercado y susceptible de apropiación privada.

Al inicio de este siglo, la humanidad enfrenta una situación de cambio acelerado y permanente. Los países avanzados han conseguido, merced a la evolución técnica y científica, pasar de la economía industrial a otra fundamentada en la capacidad de aplicar el conocimiento en un marco de constante innovación.

Esta nueva era civilizatoria se expresa de manera dramática en la irrupción de tres fenómenos interdependientes y determinantes de la dinámica económica, cultural y política de las sociedades contemporáneas: la globalización de la economía y la cultura, la sociedad del conocimiento y la emergencia de la ciudad-región como nuevo protagonista de la política interna e internacional.

La sociedad de la información es el resultado de la economía de la información multiplicada por la cultura de la información, la misma que comprende una ciudadanía multilingüe, una actitud abierta a la tecnología, una legislación de apoyo, costes adecuados de acceso, infraestructuras y regulaciones alcanzadas por consenso.

En la base de la economía del conocimiento se encuentran cuatro factores estrechamente interrelacionados:
a) la difusión de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC)
b) la tercerización progresiva de las sociedades
c) la internacionalización de la economía
d) el aumento y extensión de la educación, saberes y conocimiento.

lunes, 8 de febrero de 2010

UNIVERSIDAD Y SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO.

Una de las características de la sociedad contemporánea es el papel central del conocimiento en los procesos productivos, al punto que el calificativo más frecuente que suele dársele es el de sociedad del conocimiento. Asistimos a la emergencia de un nuevo paradigma económico-productivo en el cual el factor más importante no es ya la disponibilidad de capital, mano de obra, materias primas o energía, sino el uso intensivo del conocimiento y la información.
Las economías más avanzadas hoy día se basan en la mayor disponibilidad de conocimiento. Las ventajas comparativas dependen cada vez más del uso competitivo del conocimiento y de las innovaciones tecnológicas. Esta centralidad hace del conocimiento un pilar fundamental de la riqueza y el poder de las naciones pero, a la vez, estimula la tendencia a su consideración como simple mercancía, sujeta a las reglas del mercado y susceptible de apropiación privada’.

En lo que respecta a la Sociedad Ecuatoriana dentro de este marco podemos encontrar el apoyo de la constitución en los siguientes artículos, los cuales respaldan y fortalecen el crecimiento de esta idea. Lo que representaría la formación de los primeros pilares para el cambio y los primeros pasos para la estructuración de una verdadera universidad dentro de la sociedad del conocimiento. Sin embargo encontramos algunas falencias las cuales se podrían corregir en el desarrollo del ejercicio y la aplicación de esta nueva tendencia, mediante reglamentos.

Art. 26.- La educación es un derecho de las personas a lo largo de su vida y un deber ineludible e inexcusable del Estado. Constituye un área prioritaria de la política pública y de la inversión estatal, garantía de la igualdad e inclusión social y condición indispensable para el buen vivir. Las personas, las familias y la sociedad tienen el derecho y la responsabilidad de participar en el proceso educativo.

Art. 27.- La educación se centrará en el ser humano y garantizará su desarrollo holístico, en el marco del respeto a los derechos humanos, al medio ambiente sustentable y a la democracia; será participativa, obligatoria, intercultural, democrática, incluyente y diversa, de calidad y calidez; impulsará la equidad de género, la justicia, la solidaridad y la paz; estimulará el sentido crítico, el arte y la cultura física, la iniciativa individual y comunitaria, y el desarrollo de competencias y capacidades para crear y trabajar.
La educación es indispensable para el conocimiento, el ejercicio de los derechos y la construcción de un país soberano, y constituye un eje estratégico para el desarrollo nacional.

Art. 29.- EI Estado garantizará la libertad de enseñanza, la libertad de cátedra en la educación superior, y el derecho de las personas de aprender en su propia lengua y ámbito cultural.
Las madres y padres o sus representantes tendrán la libertad de escoger para sus hijas e hijos una educación acorde con sus principios, creencias y opciones pedagógicas.

Art. 343.- El sistema nacional de educación tendrá como finalidad el desarrollo de capacidades y potencialidades individuales y colectivas de la población, que posibiliten el aprendizaje, y la generación y utilización de conocimientos, técnicas, saberes, artes y cultura. El sistema tendrá como centro al sujeto que aprende, y funcionará de manera flexible y dinámica, incluyente, eficaz y eficiente.

El sistema nacional de educación integrará una visión intercultural acorde con la diversidad geográfica, cultural y lingüística del país, y el respeto a los derechos de las comunidades, pueblos y nacionalidades.

Art. 349.- El Estado garantizará al personal docente, en todos los niveles y modalidades, estabilidad, actualización, formación continua y mejoramiento pedagógico y académico; una remuneración justa, de acuerdo a la profesionalización, desempeño y méritos académicos. La ley regulará la carrera docente y el escalafón; establecerá un sistema nacional de evaluación del desempeño y la política salarial en todos los niveles. Se establecerán políticas de promoción, movilidad y alternancia docente.


Art. 350.- El sistema de educación superior tiene como finalidad la formación académica y profesional con visión científica y humanista; la investigación científica y tecnológica; la innovación, promoción, desarrollo y difusión de los saberes y las culturas; la construcción de soluciones para los problemas del país, en relación con los objetivos del régimen de desarrollo.

Art. 352.- El sistema de educación superior estará integrado por universidades y escuelas politécnicas; institutos superiores técnicos, tecnológicos y pedagógicos; y conservatorios de música y artes, debidamente acreditados y evaluados.
Estas instituciones, sean públicas o particulares, no tendrán fines de lucro.
Como podemos ver uno de los actores más importantes del acceso a la llamada sociedad del conocimiento son las universidades y, en general, las instituciones de educación superior (IES), tanto públicas como particulares.
Por ello la misión de las universidades fue considerada estratégica para el desarrollo de los países en la reciente Conferencia Regional de la Educación Superior 2008 (CRES) en Cartagena, Colombia, y será seguramente ratificado en el año 2009 en París en la Conferencia Mundial sobre Educación Superior.
Ciertamente, la respuesta a esta pregunta deberán darla, después de un análisis y discusión, las propias instituciones de educación superior, la empresa privada, el Estado y la sociedad civil, que son los actores que constituyen ese ámbito.
El proyecto de Constitución plantea dentro de las novedades la gratuidad de la educación en el tercer nivel para las universidades públicas.
Esta declaración, que podría ser tildada de populista por algunos, responde ciertamente a las tendencias actuales de la educación superior en el sentido de la necesidad de aumentar la cobertura de las universidades con respecto al número de candidatos. Pero ello requiere dos cosas fundamentalmente: calidad y financiación. Y por supuesto transparencia no solo en el manejo de fondos sino en obtención de resultados.
La gratuidad en el tercer nivel requiere de una adecuada financiación por parte del Estado, que tiene que asumir el costo de muchos de los procesos de autofinanciamiento que las propias universidades públicas comenzaron a implementar años atrás precisamente para mejorar sus instalaciones, laboratorios y bibliotecas y adecuarse a los retos tecnológicos que supone la educación hoy en día.
Pero la cantidad, es decir la ampliación de la cobertura para futuros estudiantes, no puede ir divorciada de la calidad en los procesos, so pena de hacer de los alumnos una muchedumbre de profesionales sin trabajo y de las instituciones una fábrica no solo de desempleados, sino de algo peor todavía: de instituciones que no hacen ningún aporte a los procesos de ciencia y tecnología para el desarrollo que son los que justifican, hoy en día, junto con la docencia, a las universidades a escala mundial.



FUENTE:

UNESCO Forum Occasional Paper Series Paper no. 4 / S
Desafíos de la Universidad en la Sociedad del Conocimiento, Cinco Años Después de la Conferencia Mundial sobre Educación Superior. Pag, 1

Hora GMT: 29/Julio/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Joaquín Hernández Alvarado

lunes, 1 de febrero de 2010

Ley de Educación Superior y SENPLADES.


Ley de Educación Superior y SENPLADES.

La Nueva Ley de Educación Superior ata a todas las Universidades al desarrollo con una verdadera planificación donde se detecta cuáles son las áreas estratégicas donde existen vacios. Por ejemplo el área minera, la protección ambiental; la Región Austral tiene gran potencial minero que podría ser una amenaza sino está bien llevado. En este caso no existen profesionales capaces de afrontar el tema.
Es de capital interés de parte del Gobierno crear la Universidad Regional con sedes en Morona Santiago. Un modelo piloto está proyectado en los ex predios del ex CREA en la zona de Burgay donde funcionará la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Cuenca. Cañar es importante en el área agropecuaria y de soberanía alimentaria que no dispone de una Facultad Estatal.
La Universidad y el Gobierno no pueden estar en pugna permanente, nunca se pensaron como necesarios. Nunca un Estado debe funcionar sin Universidades, ese divorcio permitió crear carreras donde los nuevos profesionales no encuentran plazas de trabajo porque existe sobrepoblación, por ello surge la necesidad de crear el nuevo Consejo cuyos miembros vienen desde las regiones donde traen propuestas para analizar las nuevas carreras que deberían darse. Por otro lado, hay la interrogante de cómo hacer que la planificación y la inversión empaten, por tal motivo se habla del Plan de Desarrollo de Ordenamiento Territorial, es decir que se piensa en el desarrollo y en el ordenamiento para luego vincularlo a la inversión pública mencionó María Caridad Vázquez, Subsecretaria de SENPLADES Regional Austro.