jueves, 15 de abril de 2010

Los desafíos a la universidad latinoamericana en el siglo XXI

Román Mayorga (*)

Con base en treinta años de servicios a las universidades de América Latina y de numerosos proyectos educativos en los países de la región, el autor explica en este artículo su opinión sobre los diez desafíos principales de la institución universitaria en el siglo XXI. Estos son: El reto de construir una sociedad justa basada en el conocimiento; Afianzar la identidad cultural iberoamericana en un mundo globalizado; Transformar los sistemas educativos de la región; Prolongar la educación durante toda la vida; Emplear eficazmente los nuevos medios tecnológicos disponibles; Hacer investigación científica y tecnológica de alta calidad; Vincular a las universidades con las empresas; Resolver el problema del financiamiento universitario; Contribuir a la integración latinoamericana; y Cumplir bien las funciones universitarias tradicionales. Frente a sospechas difundidas sobre la relevancia actual y futura de estas instituciones, el presente artículo reafirma la importancia de la misión universitaria y la necesidad de cumplir con excelencia sus exigencias.

4. Transformar los sistemas educativos de la región

En nuestra región se ha venido produciendo un consenso cada vez más generalizado de que la educación es, simultáneamente, crucial para el crecimiento económico, clave para mejorar la equidad social y necesaria para la participación de los ciudadanos en la vida política de todos los países. Sin embargo, persisten problemas de baja cobertura en muchas zonas y, sobre todo, uno grave referido a la baja calidad de la educación, que está además asociado a la estratificación social y tiene, por tanto, una imbricación profunda con el problema de la equidad. Es más, en virtud de la expansión de la matrícula en las últimas décadas, el gran problema de equidad educativa en la región ya no radica tanto en el acceso cuanto en la diferencia abismal de calidades entre la educación de los niños ricos y los niños pobres.

Eso quiere decir que el punto focal de una reforma educativa en la región debe ser la elevación significativa y generalizada de la calidad de la educación, porque ahí está ahora su principal problema y porque en esa dirección se irán articulando las necesidades y demandas de la sociedad. Dicho cambio debe responder a las tendencias más relevantes de la época actual, que condicionan el desarrollo de toda sociedad, tales como la democratización, la globalización y la revolución tecnológica mundial. Tiene que realizarse con el mayor consenso, participación y esfuerzo posibles de los agentes sociales. Debe involucrar a todos los recursos y procesos de la educación, tiene que sostenerse en un esfuerzo prolongado y sistémico y atender a todas las dimensiones de la tarea educativa, sin engañarse con nuevas panaceas ni acudir a simples recetas organizativas y financieras.

Los mecanismos para evaluar y certificar fiablemente la calidad de la educación tienen mucha importancia para todos los niveles y modalidades de la misma. Si resulta tan importante, ¿qué es la calidad de la educación? La calidad es un concepto multidimensional que se refiere tanto al producto de la educación como a los recursos y procesos que lo producen; tanto al nivel absoluto de sus resultados como a los incrementos generados en el proceso; tanto a elementos cognoscitivos como a elementos éticos del aprendizaje. No existe esa calidad si no hay avance cognoscitivo de los educandos, incluyendo no sólo la comprensión de los fenómenos sino la dimensión práxica del saber, es decir, saber hacer o destrezas de todo tipo derivadas de la aplicación del conocimiento. También es esencial a la educación de buena calidad la transmisión de valores socialmente consensuados, como pueden ser los asociados a la responsabilidad individual, el respeto a los derechos humanos, la solidaridad y la protección del ambiente, entre otros.

A ese proceso pueden y deberían contribuir mucho las instituciones de educación superior, con maestros bien preparados, con modelos didácticos eficaces, con diseños y revisiones pertinentes de los currícula, con textos y otros materiales educativos de buena calidad, con ensayos de nuevos medios tecnológicos que demuestren su buen uso, con investigaciones que iluminen los problemas, con desarrollo experimental e imaginación creadora para encontrarles soluciones, y tantas cosas más que sólo pueden venir de una educación superior que sea, ella misma, también de alta calidad.

martes, 6 de abril de 2010

Reseña historica de la Universidad en America Latina

Se denomina universidad (del latín universitas, -atis), al establecimiento o conjunto de unidades educacionales dedicadas a la enseñanza superior y la investigación. La universidad otorga grados académicos y títulos profesionales. Surgidas en la Antigüedad, adoptaron su nombre en la Edad Media europea y se difundieron mundialmente junto al proceso de expansión mundial de las potencias europeas.

En la actualidad existen diversos modelos de universidades, como la islámica, la inglesa, la francesa, la española, la estadounidense, la alemana, la latinoamericana, la japonesa, la china, etc., de acuerdo a las tradiciones de las diferentes culturas y universidades.
Existe un modelo muy definido de universidad latinoamericana. Los países de
América Latina comparten el origen colonial de su enseñanza superior, expresado en la gran cantidad de universidades que la Corona Española fundó a todo lo largo de sus colonias americanas.
Pero lo que le ha dado características propias a la universidad latinoamericana es el movimiento de
Reforma Universitaria iniciada en 1918 que se extendió por toda América Latina y definió sus características actuales. Con proclamas claras como la autonomía universitaria que como medida política y económica terminó haciendo de las universidades latinoamericanas focos de resistencia social a la política de los gobiernos de las dictaduras que asolarón el continente en años posteriores.

Brasil no tuvo universidades en la época colonial y aunque la Reforma Universitaria impactó en la organización de sus universidades, tiene un modelo universitario con algunas diferencias respecto del resto de las universidades latinoamericanas.
Bolivia contó con gran cantidad de centros de enseñanza en la colonia, de los cuales el más importante es el de la UMRP de San Francisco Xavier de Chuquisaca. Bolivia guarda íntima relación con las universidades del resto de Latinoamérica a través de convenios de cooperación científica como el Convenio Andrés Bello.
La universidad reformista

En
1918 comenzó en Córdoba (Argentina) un gran movimiento cultural, que se extendió por toda América Latina, y que se conoce con el nombre de la Reforma Universitaria. El movimiento de la Reforma Universitaria se ha mantenido vivo con el paso de las décadas y ha ido presionando para que las universidades latinoamericanas se organicen de acuerdo a sus principios: autonomía, cogobierno estudiantil, extensión universitaria, acceso por concurso y periodicidad de la cátedra, libertad de cátedra y cátedra paralela, amplio acceso y gratuidad, inserción en la sociedad.

jueves, 25 de marzo de 2010

La dimensión ética de la educación superior y la investigación en la sociedad

La educación superior, y más concretamente, las universidades, deben asumir un compromiso con la ética.
La "Declaración Mundial sobre la Educación Superior", aprobada en París, en 1998, establece que todas las funciones universitarias: docencia, investigación y extensión, deben ejercerse con una dimensión ética, es decir, sometiendo todo su quehacer a las exigencias de la ética. "Esta dimensión, afirma Federico Mayor, "cobra especial relieve ahora, en los albores de un nuevo siglo, en esta época de rápidas transformaciones que afectan casi todos los órdenes de la vida individual y colectiva, y que amenazan con borrar los puntos de referencia, con deshacer los asideros morales que permitirían a las nuevas generaciones construir el porvenir".

A su vez, la Declaración sobre la Educación Superiore n América Latina Y el Caribe (La Habana, noviembre de 1998), proclamó que "El conocimiento es un bien social que sólo puede ser generado, transmitido, criticado y recreado, en beneficio de la sociedad, en instituciones plurales y libres, que gocen de plena responsabilidad y una indeclinable voluntad de servicio en la búsqueda de soluciones a las demandas, necesidades y carencias de la sociedad, a la que deben rendir cuentas como condición necesaria para el pleno ejercicio de la autonomía. La educación superior podrá cumplir tan importante misión en la medida en que se exija a sí misma la máxima calidad, para lo cual la evaluación continua y permanente es un valioso instrumento".

Finalmente, conviene reproducir los conceptos incluidos en la Declaración sobre la ciencia Y la utilización del conocimiento científico2' que tienen que ver con la dimensión ética del conocimiento:

"Se apela a las naciones y a los científicos del mundo a que reconozcan la urgencia de utilizar el
conocimiento de todos los campos de la ciencia de manera responsable para satisfacer las necesidades y aspiraciones humanas, sin caer en su mala utilización".
"Ciertas aplicaciones de la ciencia pueden resultar perjudiciales para los individuos y la sociedad, para el medio ambiente y la salud humana, e incluso pueden poner en peligro la continuación de la especie humana, y que la contribución de la ciencia es indispensable para la causa de la paz y el desarrollo, y para la seguridad global".
"Los científicos junto con otros actores de importancia tienen la responsabilidad especifica de evitar las aplicaciones de la ciencia que son éticamente erróneas o que tengan un impacto negativo".

La Conferencia abogó por "la necesidad de practicar y aplicar las ciencias según requerimientos éticos apropiados desarrollados en base a un debate público fortalecido: "Cada país deberá establecer las medidas necesarias para tratar la ética de la práctica de la ciencia y la utilización del conocimiento científico y sus aplicaciones. Las mismas deberán incluir los procedimientos apropiados para hacer frente a las disidencias y a los disidentes de manera justa y efectiva. La Comisión Mundial de la Ética del Conocimiento y la Tecnología Científica de la UNESCO puede proporcionar un medio de interacción a este respecto".

lunes, 8 de marzo de 2010

La Sociedad del conocimiento y la universidad ecuatoriana: puntos de reflexion

El país enfrenta una época de cambios en los que la generosidad intelectual y la apertura al debate crítico son los mejores antídotos contra cualquier intento de manipulación e imposición de agendas. Con el ánimo de contribuir en este ejercicio democrático de elaboración de las leyes, en el que se tienen que garantizar siempre verdaderos espacios de participación de la ciudadanía, demos respuesta a los siguientes puntos críticos para la reflexión:

1. La enseñanza superior y la investigación científica son pilares fundamentales para superar el subdesarrollo. En nuestro caso, además, deberán transformarse en base indispensable para potenciar las capacidades nacionales y las diversas culturas existentes con miras a construir el buen vivir.

2. La educación, incluyendo la educación superior, es un bien común, entendido como un bien que beneficia a la sociedad en su conjunto más allá de su usufructo individual. Esto exige el establecimiento de regulaciones básicas y comunes para su efectivo desarrollo buscando siempre los máximos niveles de calidad sobre las bases de un pensamiento universal fundamentado especialmente en nuestra realidad ecuatoriana y latinoamericana.

3. El Estado, entonces, debe asumir su tarea rectora y reguladora. El vaciamiento del papel estatal en la vida de nuestras universidades, ha sido entre otros el causante de la mercantilización de la enseñanza superior. La privatización de lo público explica la disminución de la inversión en el campo educativo desde una perspectiva nacional. Es asimismo indispensable revertir la lógica del privilegio en desmedro de la lógica del mérito, y los vicios de dirigencias que han introducido la disputa político-partidaria en la vida académica. Todas estas situaciones provocaron la pérdida de la excelencia académica y la exclusión de amplios segmentos de la población de la educación universitaria.

4. Esto implica replantear estructuralmente los entes de control y regulación. El CONESUP ha fracasado. No impidió la precarización del profesorado universitario, tanto como la devaluación de los títulos universitarios ecuatorianos. Fue un ente ineficaz para frenar la proliferación de muchas carreras e incluso de instituciones de educación superior alejadas de las demandas del desarrollo nacional, que tampoco logró revertir el abandono casi absoluto de la investigación científica. Son cada vez menos las personas que pueden dedicarse a la investigación y la ciencia en Ecuador: una innegable señal de maldesarrollo.

5. En estas condiciones, la universidad fue una caja de resonancia de intereses mercantiles: reprodujo las desigualdades sociales; se mostró ineficiente en términos de garantizar carreras provechosas y tasas adecuadas de graduación de los estudiantes. La universidad devino ineficaz en la evaluación de sus logros académicos, resultó impermeable a las demandas, necesidades y procesos de rendición de cuentas que la sociedad le planteó a largo de la últimas décadas, y resultó poco pertinente en términos de su responsabilidad social.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Los retos de la Universidad contemporánea y la Sociedad del conocimiento.


La educación universitaria, desde sus orígenes, tiene entre sus cometidos la creación, transmisión y difusión del conocimiento. Si el conocimiento, como vimos antes, ocupa hoy día un lugar central en los procesos que configuran la sociedad contemporánea, las instituciones que trabajan con y sobre el conocimiento participan también de esa centralidad. Esta consideración ha llevado a un nuevo análisis de las relaciones entre las instituciones de educación superior y la sociedad y a fortalecer la relevancia del papel estratégico de la educación superior”.

“Hoy día, más que nunca antes en la historia de la humanidad, la riqueza o pobreza de las naciones dependen de la calidad de la educación superior”. Malcolm Gillis, Presidente de Rice University, citado en el informe del “Task Force on Higher Education and Sociefy”

Dado el alcance y el ritmo de las transformaciones, la sociedad cada vez tiende más a fundarse en el conocimiento, razón de que la educación superior y la investigación formen hoy en día parte fundamental el desarrollo cultural, socioeconómico y ecológicamente sostenible de los individuos, las comunidades y las naciones. Por consiguiente, y dado que tiene que hacer frente a imponentes desafíos, la propia educación superior ha de emprender la transformación y la renovación más radicales que jamás haya tenido por delante, de forma que la sociedad contemporánea, que en la actualidad vive una profunda crisis de valores, pueda trascender las consideraciones meramente económicas y asumir dimensiones de moralidad y espiritualidad más arraigadas“.

El análisis de las relaciones universidad / sociedad es uno de los temas principales en la agenda de los estudios sobre la educación superior. Sin duda, la universidad debe involucrarse más en los procesos sociales, económicos y culturales, pero conservando las características que la distinguen en tanto que academia.

La relación entre universidad y sociedad no es una relación de exterioridad, no podemos considerar a la universidad como una entidad independiente que debe encontrar mecanismos o instrumentos para relacionarse con la sociedad. Por el contrario, la universidad es una institución social y, como tal, expresa de manera determinada la estructura y el modo de funcionamiento de la sociedad como un todo. Tanto es así que, en el interior de la institución universitaria, encontramos la presencia de opiniones, actitudes y proyectos en conflicto que son expresivos de las divisiones y contradicciones de la sociedad como un todo. Una universidad enclaustrada expresa la manera en que una sociedad determinada concibe el saber; una universidad militante expresa la manera en que una parte de una sociedad determinada pretende que el saber esté al servicio de determinadas políticas.

La educación superior es un fenómeno de gran complejidad, cuyo análisis requiere instrumentos que superen los enfoques puramente económicos o parciales y tengan presente la necesidad de encontrar puntos de equilibrio entre las necesidades del sector productivo y de la economía, las necesidades de la sociedad en su conjunto y las no menos importantes necesidades del individuo como ser humano, todo dentro de un determinado contexto histórico, social y cultural

Según el concepto de pertinencia social que surge de las consultas regionales y trabajos preparatorios de la Conferencia Mundial sobre la educación superior, que subrayan la relación dialéctica que debe existe entre la Sociedad y la Educación Superior. La “Declaración Mundial sobre la fundación Swerior en el Siglo XXl: Visión Y Acción”, incluyó los siguientes conceptos en relación con la pertinencia, que reflejan la complejidad y amplitud del tema de los cometidos sociales de la educación superior contemporánea:

a) ”La pertinencia de la educación superior debe evaluarse en función de la educuación entre lo que la sociedad espera de las instituciones y lo que éstas hacen. Ello requiere normas éticas, imparcialidad política, capacidad crítica y, al mismo tiempo, una mejor articulación con los problemas de la sociedad y del mundo del trabajo, fundando las orientaciones a largo plazo en objetivos y necesidades sociales, comprendidos el respeto de las culturas y la protección del medio ambiente. El objetivo es facilitar el acceso a una educación general amplia, y también a una educación especializada y para determinadas carreras, a menudo interdisciplinarias, centradas en las competencias y aptitudes, pues ambas preparan a los individuos para vivir en situaciones diversas y poder cambiar de actividad.

b) La educación superior debe reforzar sus funciones de servicio a la sociedad , y más concretamente sus actividades encaminadas a erradicar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el analfabetismo, el hambre, el deterioro del medio ambiente y las enfermedades, principalmente mediante un planteamiento interdisciplinario y transdisciplinario para analizar los problemas y las cuestiones planteados. ’

c) La educación superior debe aumentar su contribución al desarrollo del conjunto del sistema educativo, sobre todo mejorando la formación del personal docente, la elaboración de los planes de estudio y la investigación sobre la educación

d) En última instancia, la educación superior debería apuntar a crear una nueva sociedad no violenta y de la que esté excluida la explotación, sociedad formada por personas muy cultas, motivadas e integradas, movidas por el amor hacia la humanidad y guiadas por la sabiduría.”

miércoles, 17 de febrero de 2010

Economía del conocimiento: aspectos relacionados a la sociedad del conocimiento

Es de vital importancia dar un nuevo modelo económico-productivo en el cual el factor más importante no sea ya la disponibilidad de capital, mano de obra, materias primas o energía, sino el uso intensivo del conocimiento y la información.

Las ventajas comparativas dependen cada vez más del uso competitivo del conocimiento y de las innovaciones tecnológicas. Esta centralidad hace del conocimiento un pilar fundamental de la riqueza y el poder de las naciones pero, a la vez, estimula la tendencia a su consideración como simple mercancía, sujeta a las reglas del mercado y susceptible de apropiación privada.

Al inicio de este siglo, la humanidad enfrenta una situación de cambio acelerado y permanente. Los países avanzados han conseguido, merced a la evolución técnica y científica, pasar de la economía industrial a otra fundamentada en la capacidad de aplicar el conocimiento en un marco de constante innovación.

Esta nueva era civilizatoria se expresa de manera dramática en la irrupción de tres fenómenos interdependientes y determinantes de la dinámica económica, cultural y política de las sociedades contemporáneas: la globalización de la economía y la cultura, la sociedad del conocimiento y la emergencia de la ciudad-región como nuevo protagonista de la política interna e internacional.

La sociedad de la información es el resultado de la economía de la información multiplicada por la cultura de la información, la misma que comprende una ciudadanía multilingüe, una actitud abierta a la tecnología, una legislación de apoyo, costes adecuados de acceso, infraestructuras y regulaciones alcanzadas por consenso.

En la base de la economía del conocimiento se encuentran cuatro factores estrechamente interrelacionados:
a) la difusión de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC)
b) la tercerización progresiva de las sociedades
c) la internacionalización de la economía
d) el aumento y extensión de la educación, saberes y conocimiento.

lunes, 8 de febrero de 2010

UNIVERSIDAD Y SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO.

Una de las características de la sociedad contemporánea es el papel central del conocimiento en los procesos productivos, al punto que el calificativo más frecuente que suele dársele es el de sociedad del conocimiento. Asistimos a la emergencia de un nuevo paradigma económico-productivo en el cual el factor más importante no es ya la disponibilidad de capital, mano de obra, materias primas o energía, sino el uso intensivo del conocimiento y la información.
Las economías más avanzadas hoy día se basan en la mayor disponibilidad de conocimiento. Las ventajas comparativas dependen cada vez más del uso competitivo del conocimiento y de las innovaciones tecnológicas. Esta centralidad hace del conocimiento un pilar fundamental de la riqueza y el poder de las naciones pero, a la vez, estimula la tendencia a su consideración como simple mercancía, sujeta a las reglas del mercado y susceptible de apropiación privada’.

En lo que respecta a la Sociedad Ecuatoriana dentro de este marco podemos encontrar el apoyo de la constitución en los siguientes artículos, los cuales respaldan y fortalecen el crecimiento de esta idea. Lo que representaría la formación de los primeros pilares para el cambio y los primeros pasos para la estructuración de una verdadera universidad dentro de la sociedad del conocimiento. Sin embargo encontramos algunas falencias las cuales se podrían corregir en el desarrollo del ejercicio y la aplicación de esta nueva tendencia, mediante reglamentos.

Art. 26.- La educación es un derecho de las personas a lo largo de su vida y un deber ineludible e inexcusable del Estado. Constituye un área prioritaria de la política pública y de la inversión estatal, garantía de la igualdad e inclusión social y condición indispensable para el buen vivir. Las personas, las familias y la sociedad tienen el derecho y la responsabilidad de participar en el proceso educativo.

Art. 27.- La educación se centrará en el ser humano y garantizará su desarrollo holístico, en el marco del respeto a los derechos humanos, al medio ambiente sustentable y a la democracia; será participativa, obligatoria, intercultural, democrática, incluyente y diversa, de calidad y calidez; impulsará la equidad de género, la justicia, la solidaridad y la paz; estimulará el sentido crítico, el arte y la cultura física, la iniciativa individual y comunitaria, y el desarrollo de competencias y capacidades para crear y trabajar.
La educación es indispensable para el conocimiento, el ejercicio de los derechos y la construcción de un país soberano, y constituye un eje estratégico para el desarrollo nacional.

Art. 29.- EI Estado garantizará la libertad de enseñanza, la libertad de cátedra en la educación superior, y el derecho de las personas de aprender en su propia lengua y ámbito cultural.
Las madres y padres o sus representantes tendrán la libertad de escoger para sus hijas e hijos una educación acorde con sus principios, creencias y opciones pedagógicas.

Art. 343.- El sistema nacional de educación tendrá como finalidad el desarrollo de capacidades y potencialidades individuales y colectivas de la población, que posibiliten el aprendizaje, y la generación y utilización de conocimientos, técnicas, saberes, artes y cultura. El sistema tendrá como centro al sujeto que aprende, y funcionará de manera flexible y dinámica, incluyente, eficaz y eficiente.

El sistema nacional de educación integrará una visión intercultural acorde con la diversidad geográfica, cultural y lingüística del país, y el respeto a los derechos de las comunidades, pueblos y nacionalidades.

Art. 349.- El Estado garantizará al personal docente, en todos los niveles y modalidades, estabilidad, actualización, formación continua y mejoramiento pedagógico y académico; una remuneración justa, de acuerdo a la profesionalización, desempeño y méritos académicos. La ley regulará la carrera docente y el escalafón; establecerá un sistema nacional de evaluación del desempeño y la política salarial en todos los niveles. Se establecerán políticas de promoción, movilidad y alternancia docente.


Art. 350.- El sistema de educación superior tiene como finalidad la formación académica y profesional con visión científica y humanista; la investigación científica y tecnológica; la innovación, promoción, desarrollo y difusión de los saberes y las culturas; la construcción de soluciones para los problemas del país, en relación con los objetivos del régimen de desarrollo.

Art. 352.- El sistema de educación superior estará integrado por universidades y escuelas politécnicas; institutos superiores técnicos, tecnológicos y pedagógicos; y conservatorios de música y artes, debidamente acreditados y evaluados.
Estas instituciones, sean públicas o particulares, no tendrán fines de lucro.
Como podemos ver uno de los actores más importantes del acceso a la llamada sociedad del conocimiento son las universidades y, en general, las instituciones de educación superior (IES), tanto públicas como particulares.
Por ello la misión de las universidades fue considerada estratégica para el desarrollo de los países en la reciente Conferencia Regional de la Educación Superior 2008 (CRES) en Cartagena, Colombia, y será seguramente ratificado en el año 2009 en París en la Conferencia Mundial sobre Educación Superior.
Ciertamente, la respuesta a esta pregunta deberán darla, después de un análisis y discusión, las propias instituciones de educación superior, la empresa privada, el Estado y la sociedad civil, que son los actores que constituyen ese ámbito.
El proyecto de Constitución plantea dentro de las novedades la gratuidad de la educación en el tercer nivel para las universidades públicas.
Esta declaración, que podría ser tildada de populista por algunos, responde ciertamente a las tendencias actuales de la educación superior en el sentido de la necesidad de aumentar la cobertura de las universidades con respecto al número de candidatos. Pero ello requiere dos cosas fundamentalmente: calidad y financiación. Y por supuesto transparencia no solo en el manejo de fondos sino en obtención de resultados.
La gratuidad en el tercer nivel requiere de una adecuada financiación por parte del Estado, que tiene que asumir el costo de muchos de los procesos de autofinanciamiento que las propias universidades públicas comenzaron a implementar años atrás precisamente para mejorar sus instalaciones, laboratorios y bibliotecas y adecuarse a los retos tecnológicos que supone la educación hoy en día.
Pero la cantidad, es decir la ampliación de la cobertura para futuros estudiantes, no puede ir divorciada de la calidad en los procesos, so pena de hacer de los alumnos una muchedumbre de profesionales sin trabajo y de las instituciones una fábrica no solo de desempleados, sino de algo peor todavía: de instituciones que no hacen ningún aporte a los procesos de ciencia y tecnología para el desarrollo que son los que justifican, hoy en día, junto con la docencia, a las universidades a escala mundial.



FUENTE:

UNESCO Forum Occasional Paper Series Paper no. 4 / S
Desafíos de la Universidad en la Sociedad del Conocimiento, Cinco Años Después de la Conferencia Mundial sobre Educación Superior. Pag, 1

Hora GMT: 29/Julio/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Joaquín Hernández Alvarado